lunes, 25 de marzo de 2013

El Misterio de la Encarnación explicado por el Papa Benedicto XVI

El pasado miércoles 9 de enero de 2013 explicó brevemente el Misterio de la Encarnación:


Benedicto XVI ha dedicado la catequesis de la audiencia general de los miércoles a la Encarnación, “un término -ha dicho el Papa- que ha resonado en estos días muchas veces en nuestras iglesias para expresar la realidad que celebramos en Navidad: el Hijo de Dios se ha hecho hombre como decimos en el Credo”.
El Santo Padre ha comenzado explicando el significado de esa palabra, central para la fe cristiana, partiendo de los Padres de la Iglesia, sobre todo de San Ignacio de Antioquía, y San Ireneo que la han utilizado “reflexionando sobre el prólogo del Evangelio de San Juan, en particular sobre la expresión "El Verbo se hizo carne". “Aquí la palabra 'carne' - ha subrayado el pontífice- (...) se refiere a la persona en su integridad, incluyendo el aspecto de su caducidad y temporalidad, de su pobreza y contingencia. Todo ello, para decirnos que la salvación aportada por Dios, hecho carne en Jesús de Nazaret, atañe al hombre en su realidad concreta y en cualquier situación en la que se encuentre. Dios ha asumido la condición humana para sanarla de todo lo que la separa de Él, para que podamos llamarlo, en su Hijo unigénito, con el nombre de 'Abba, Padre' y ser verdaderamente hijos de Dios”.
Después, el Papa ha recordado la costumbre navideña de intercambiar regalos con las personas más cercanas, que aunque a veces pueda ser una convención, por regla general “expresa afecto, es un signo de amor y de estima”. Esa misma idea de dar, está en el corazón de la liturgia de estas fiestas y “nos recuerda cual es el don originario de la Navidad: en aquella noche santa, Dios haciéndose carne,quiso ser un regalo para los hombres; (..) tomó nuestra humanidad para darnos su divinidad. Este es el gran don (...) Podemos encontrar aquí nuestro modelo de dar, para que nuestras relaciones, sobre todo las más importantes, estén guiadas por la gratuidad y el amor”.
El hecho de la Encarnación, de Dios que se hace hombre como nosotros, nos muestra “el realismo sin precedentes del amor divino. La acción de Dios, de hecho, no se limita a las palabras (...) sino que está inmersa en nuestra historia y asume la fatiga y el peso de la vida humana. (...) Este modo de actuar de Dios es un poderoso estímulo para interrogarnos sobre el realismo de nuestra fe, que no debe limitarse a la esfera de los sentimientos y emociones, sino que debe entrar en nuestra existencia concreta, debe tocar nuestra vida diaria y orientarla de manera práctica (...) La fe tiene un aspecto fundamental que afecta no sólo a la mente y al corazón, sino a toda nuestra vida”.
Citando de nuevo a los Padres de la Iglesia, el Papa ha observado que en numerosas ocasiones han comparado a Jesús con Adán, hasta llegar a llamarlo "'el segundo Adán" o el Adán definitivo, la imagen perfecta de Dios”. De ahí que “con la Encarnación del Hijo de Dios se produzca una nueva creación, que da la respuesta completa a la pregunta"¿Quién es el hombre?". Sólo en Jesús se revela plenamente el proyecto de Dios sobre el ser humano: Él es el hombre definitivo según quiso Dios”.
“Es importante, por eso, recuperar el estupor ante ese misterio, dejarnos envolver por la grandeza de ese acontecimiento: Dios ha recorrido como hombre nuestros caminos, entrando en el tiempo del hombre, para comunicarnos su misma vida. Y no lo ha hecho con el esplendor de un soberano, que somete con su poder al mundo, sino con la humildad de un niño”.
“En ese niño, en el Hijo de Dios contemplado en Navidad -ha concluido Benedicto XVI- podemos reconocer el verdadero rostro, no sólo de Dios, sino también del ser humano; y sólo abriéndonos a la acción de su gracia y tratando de seguirlo día tras día, realizaremos el proyecto de Dios para nosotros”.

(Información tomada de primeroscristianos.com)

jueves, 14 de marzo de 2013

Primeras actividades del Papa Francisco

PrimerasActividades2

Jueves 14 de marzo de 2013
  • Visita privada del Santo Padre a la Basílica Santa María La Mayor.
     
  • A las 17.00 horas, en la Capilla Sixtina, celebración eucarística con Cardenales electores.

Viernes 15 de marzo de 2013
  • A las 11.00 horas, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, saludo a todos los cardenales electores y no electores.

Sábado 16 de marzo de 2013
 
  • A las 11.00 horas, en el Aula Pablo VI, saludo a los más de seis mil representantes de prensa (periodistas, cámaras de televisión y fotógrafos) que han seguido el cónclave.

Domingo 17 de marzo de 2013
 
  • A las 12,00 horas, desde el Apartamento Papal, rezo del Ángelus.

Martes 19 de marzo de 2013: Solemnidad de San José
  • A las 9,30 horas, en la Plaza San Pedro, solemne celebración eucarística de inauguración del pontificado.
 

Bendición Urbi et Orbi de S.S. Francisco, Papa


Bendición Urbi et Orbi

Hermanos y hermanas, buenas tardes.

Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.

(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre)

Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....
Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

(Bendición)

Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.

(Fuente: www.vatican.va)