domingo, 29 de diciembre de 2013

Sagrada Familia



CARTA DE LOS DERECHOS DE LA FAMILIA
PRESENTADA POR LA SANTA SEDE
A TODAS LAS PERSONAS, INSTITUCIONES Y AUTORIDADES
INTERESADAS EN LA MISION DE LA FAMILIA
EN EL MUNDO CONTEMPORANEO

domingo, 22 de diciembre de 2013

Felices Fiestas Navideñas


Todos los hermanos y hermanas de la Fraternidad Laical de Santo Domingo "Dulce Nombre de Jesús" de Jaén os deseamos unas Felices Fiestas de Navidad y un Feliz Año Nuevo 2014.

22 de diciembre de 1216: Confirmación de la Orden de Predicadores

BULA «RELIGIOSAM VITAM» DE CONFIRMACIÓN DE LA ORDEN DE PREDICADORES
 
Ofrecemos la traducción del texto de la Bula "Religiosam Vitam" del Papa Honorio III, fechada en Roma el día 22 de diciembre de 1216 por la que se confirmó la Orden de Predicadores.
 
 
Bula Honorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a los amados hijos Domingo, prior de San Román de Toulouse, y a sus frailes tanto presentes como venideros, profesos en la vida regular, a perpetuidad.
Conviene que a los que han elegido la vida religiosa se les dé la protección y amparo apostólico, no sea que la incursión temeraria de algunos o los aparte de su propósito regular de portarse como religiosos o debilite, Dios no lo quiera, la ener­gía o vigor de la sagrada religión.
Atendiendo a esto, amados hijos en el Señor, Nos asen­timos con clemencia a vuestras justas súplicas y recibimos bajo la protección de san Pedro y nuestra la iglesia de San Román, en la que estáis entregados totalmente al servicio divino y lo corroboramos con el privilegio del presente escrito.
Y en primer lugar ciertamente establecemos que la Orden Canonical, que está allí instituida según Dios y según la Re­gla de San Agustín, se mantenga y guarde en el mismo lugar en todos los tiempos de manera inviolable.
Mandarnos, además, que se conserven firmes y en su inte­gridad en favor vuestro y de vuestros sucesores, todas las po­sesiones o cualquiera de los bienes que dicha iglesia posee en la actualidad justa y canónicamente, y del mismo modo los que en el futuro podáis recibir bien sea a través de conce­siones pontificias, bien sea de donaciones de los reyes o de los príncipes, o de las oblaciones de los fieles o de cualquier otro justo modo. Y entre ellos, Nos queremos hacer mención ex­presa: del lugar donde está asentada la susodicha iglesia con todas sus pertenencias, de la iglesia de Prulla con sus perte­nencias, de la villa de Casseneuil con todas sus pertenencias y de la iglesia de Santa María de Lescure, con todas su perte­nencias, del hospital llamado Arnaud‑Bernard, con sus perte­nencias, de la iglesia de la Santísima Trinidad de Loubens, con sus pertenencias, y los diezmos concedidos a vosotros piadosa y providamente, por el venerable hermano nuestro Fulco, obispo de Toulouse, con el consentimiento de su capítulo, conforme se contiene en sus letras de una manera plena.
Nadie presuma exigir de vosotros o quitar a la fuerza diezmos de los frutos nuevos de vuestros huertos, cultivados con vuestras propias manos y a vuestra costa, ni de los pastos de vuestros animales.
Os está permitido ciertamente recibir clérigos y laicos li­bres y sin obligación que, huyendo del mundo, desean ingre­sar en la vida religiosa y también retenerlos entre vosotros sin ninguna contradicción.
Prohibimos, además, que ninguno de vuestros frailes, hecha la profesión en vuestra iglesia, se atreva a dejar vuestro grupo sin licencia de su prior, a no ser que se trate de ingre­sar en una religión más austera. Nadie, sin embargo, se atreva a retener al que se separa de vosotros sin la previsión de vuestras letras dimisorias.
En las iglesias parroquiales que tenéis os está permitido elegir sacerdotes y presentarlos al obispo diocesano, y si son considerados idóneos el obispo les encomendará el cuidado de las almas, para que éstas respondan ante él de las cosas espirituales y ante vosotros de las temporales.
Establecemos además que nadie pueda imponer nuevas e injustas exacciones o contribuciones a vuestra iglesia o pro­mulgar sobre vosotros o la mencionada iglesia sentencias de excomunión o entredicho, a no ser que se dé una causa razonable y manifiesta. Cuando se diere un entredicho general, se os permite celebrar los divinos oficios a puerta cerrada, sin tocar las campanas y en voz baja, pero están excluidos los exco­mulgados y los sujetos al entredicho.
Pero el crisma, el óleo sagrado, la consagración de los al­tares o de las basílicas, las ordenaciones de los clérigos promovidos a las órdenes sagradas, los recibiréis del obispo dio­cesano, si éste fuere ciertamente católico y tuviere la comu­nión y gracia de la Sede Romana, y si quisiere ofrecérosla sin malicia alguna. De lo contrario, tenéis licencia para acudir cuando quisiereis a cualquier obispo católico que tenga la gracia y comunión de la Sede Apostólica y éste os dará lo que se le pide contando ya con nuestra autoridad.
Determinamos también que sea libre la sepultura en dicho lugar, a fin de que nadie ponga obstáculos a quienes hayan resuelto ser allí enterrados, movidos por devoción o lo haya expresado en su última voluntad. No se podrán enterrar allí los excomulgados o sujetos a entredicho.
A tu muerte ahora prior de dicho lugar o a la muerte de tus sucesores, nadie sea nombrado superior antepuesta cual­quier clase de astucia o violencia a no ser que sea la persona que los frailes, de común acuerdo o al menos con el consenti­miento de la mayoría o de la parte más sana, hayan elegido según Dios y según la Regla de san Agustín.
Confirmamos también las libertades e inmunidades antiguas y las costumbres razonables concedidas a vuestra iglesia y observadas hasta hoy; las tenemos como buenas y sancio­namos que deben observarse en su integridad en todos los tiempos.
Decretamos que nadie, sea la persona que fuere, se per­mita perturbar la susodicha iglesia de modo temerario o se atreva a usurpar sus posesiones o retener lo usurpado, a me­noscabarlas o a fatigarlas con cualquier clase de gravámenes o vejaciones. Se conservarán todas estas cosas en su integridad entre aquellos a quienes fueron concedidas para su gobierno o sustento y dadas para su uso, pero se tendrán en cuenta la autoridad apostólica o la justicia según el derecho canónico del obispo.
Si, pues, en lo venidero alguna persona, eclesiástica o se­glar teniendo conocimiento de esta página de nuestra consti­tución, atentara temerariamente contra la misma, amonestada segunda y tercera vez, a no ser que corrigiere su delito de manera satisfactoria, incurrirá en la pérdida de su potestad y de su honor, se reconocerá reo del juicio divino y se hace digno de ser privado del sacratísimo cuerpo y sangre de Dios y de nuestro Señor y Redentor Jesucristo y está sujeta al castigo en el último juicio.
La paz de nuestro Señor Jesucristo sea, pues, para todos los que guarden los derechos del susodicho lugar, y perciban ya en la tierra el fruto de la buena acción y ante el juez supremo hallen los premios de la paz eterna. Amén. Amén. Amén.
Adiós.
Mantened, Señor, mis pasos en tus caminos [Salmo 16,5]. San Pedro, San Pablo. Honorio Papa III.
Yo Honorio, obispo de la Iglesia católica, lo subscribo.
Yo Nicolás, obispo Tusculanense, lo subscribo.
Yo Guido, obispo Prenestino, lo subscribo.
Yo Hugolino, obispo de Ostia y Velletri, lo subscribo.
Yo Pelagio, obispo de Albano, lo subscribo.
Yo Cintio, del título de San Lorenzo en Lucina, presbítero cardenal, lo subscribo.
Yo León, del título de la Santa Cruz en Jerusalén, presbí­tero cardenal, lo subscribo.
Yo Roberto, del título de San Esteban en Monte Celio, presbítero cardenal, lo subscribo.
Yo Esteban de la Basílica de los Doce Apóstoles, presbí­tero cardenal, lo subscribo.
Yo Gregorio, del título de Santa Anastasia, presbítero car­denal, lo subscribo.
Yo Pedro, del título de San Lorenzo en Dámaso, presbí­tero cardenal, lo subscribo.
Yo Tomás, del título de Santa Sabina, presbítero carde­nal, lo subscribo.
Yo Guido de San Nicolás en la cárcel Tuiliana, diácono cardenal, lo subscribo.
Yo Octavio de los santos Sergio y Baco, diácono cardenal, lo subscribo.
Yo Juan de los santos Cosme y Damián, diácono cardenal, lo subscribo.
Yo Gregorio de Santo Teodoro, diácono cardenal, lo subs­cribo.
Yo Rainiero de Santa María en Cósmedin, diácono carde­nal, lo subscribo.
Yo Román de Santángelo, diácono cardenal, lo subscribo.
Yo Esteban de San Adrián, diácono cardenal, lo subs­cribo.
Dado en Roma por mano de Rainiero, prior de San Fri­diano de Lucca, vicecanciller de la Santa Iglesia Romana, el día 22 de diciembre, en la indicción V, en el año de la Encar­nación del Señor 1216, año primero del pontificado del Señor Honorio Papa III.
 
 
CARTA DEL PAPA HONORIO III
A LOS FRAILES DE SAN ROMÁN DE TOULOUSE
 
Días después de la confirmación, el mismo Papa escribe a Sto. DOmingo y a los frailes del Conventode Toulouse una crata de animo y esperanza, manifestando su amor a la nueva Orden
(21 de enero de 1217)
Honorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a los amados hijos el prior y los frailes de San Román de la región de Toulouse, salud y bendición apostólica.
Damos dignas acciones de gracias al dispensador de todos los dones [1 Cor 1,4] por la gracia que os ha sido otorgada por Dios, y en la que estáis y estaréis hasta el final como esperamos, porque inflamados interiormente con la llama de la caridad difundís en el exterior el perfume de la buena fama que deleita a las almas sanas y fortalece a las débiles. Con ello os mostráis como médicos diligentes que para que las mandrágoras espirituales no permanezcan estériles las fecundáis con la semilla de la Palabra de Dios con vuestra saludable elocuencia. Y así como siervos fieles repartiendo los talentos confiados a vosotros para que reporten su fruto al Señor (y como invictos atletas de Cristo armados con el escudo de la fe y el yelmo de la salvación) [cf. 1 Te 5,8], sin temer a los que pueden matar el cuerpo, salid al encuentro del enemigo de la fe con generosidad proclamando la Palabra de Dios, que es más tajante que una espada de doble filo [Hb 4,12], pues así despreciando vuestras almas en este mundo, las guardáis para la vida eterna.
Por lo demás, ya que el fin no corona el combate y solamente la perseverancia de los que corren en el estadio con todas sus fuerzas consiguen el premio reservado, Nos rogamos y exhortamos a vuestra caridad atentamente, mandándoos por los escritos apostólicos, y adjuntando la remisión de vuestros pecados, que cuanto más y más os entreguéis, confortados en el Señor, a la predicación de la Palabra de Dios, insistiendo a tiempo y a destiempo [2 Tim 4,2]. Y así cumpliréis laudablemente la tarea de evangelista. Si a causa de esto padeciereis algunas tribulaciones, no solamente las toleraréis con ecuanimidad, sino que os gloriaréis con el apóstol, contentos por ser considerados dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús [Hch 5,41]. Pues esta momentánea y ligera tribulación prepara un peso eterno de gloria [2 Cor 4,17], y en su comparación los padecimientos del tiempo presente no son nada [Rm8,18].
Nos, mirándoos como hijos muy especiales de la Iglesia, así lo favorecemos y os pedimos que ofrezcáis al Señor el sacrificio de vuestros labios por nosotros, y así, si acaso lo que no conseguimos por nuestros propios merecimientos, lo consigamos con vuestros sufragios.
Dado en Letrán, en el día 21 de enero, año primero de nuestro pontificado.
Honorio III
 
(fuente: www.dominicos.org)

domingo, 8 de diciembre de 2013

Fiesta de la Inmaculada Concepción de María

En esta festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María y aun sabiendo que este himno del Akathistos es más típico de cuaresma que de adviento o de esta fiesta propia, queremos ofreceros esta joya de la liturgia cristiana.

«HIMNO AKATHISTOS»

El Himno Akathistos (que literalmente significa «estando de pie», porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V, es de autor desconocido. Su paternidad se ha atribuido a diversos personajes, pero no hay ninguna prueba concluyente, y quizá sea mejor así. Como dice un comentarista moderno, «está bien que el himno sea anónimo. Así el himno es de todos, porque es de la Iglesia». Efectivamente, desde principios del siglo VI la Iglesia bizantina lo incluyó en su liturgia como la expresión más alta del culto a la Santísima Virgen y lo canta en muchas ocasiones, de modo
especialmente solemne en el sábado de la 5ª semana de Cuaresma. La estructura métrica del texto original es de una perfección suma, difícil de verter a otras lenguas. Las veinticuatro estrofas que lo componen (unas más largas, otras más breves, alternativamente) se distribuyen por igual en dos partes: una evangélica y otra dogmática. La primera parte escenifica la narración evangélica en una serie de cuadros, que van desde la Anunciación al encuentro de María con el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén. La segunda parte expone los principales artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetua virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo. El Himno Akathistos es común a todos los cristianos de rito bizantino, sean católicos u ortodoxos. Constituye, pues, un puente vetusto y solemne hacia la plena comunión entre la Iglesia de Oriente y de Occidente.
 
* * * * *



María en el Evangelio
(Himno Akathistos, I parte, estrofas 1-12)
 
1. El más excelso de los ángeles fue enviado desde el Cielo para
decir «Ave» a la Madre de Dios. Al transmitir su incorpóreo saludo,
viéndote hecho hombre en Ella, Señor, extasiado el ángel, de este
modo a la Madre aclamó:
Ave, por ti resplandecen los gozos,
Ave, por ti se disuelve el dolor,
Ave, rescate del llanto de Eva,
Ave, salud de Adán que cayó.
Ave, Tú cima sublime a humano intelecto,
Ave, Tú abismo insondable a mirada de ángel,
Ave, Tú llevas a Aquél que todo sostiene,
Ave, Tú eres la sede del trono real.
Ave, oh estrella que al Astro precedes,
Ave, morada del Dios que se encarna,
Ave, por ti se renueva el creado,
Ave, por ti se hace niño el Señor.
¡Ave, Virgen y Esposa!

2. Bien sabía María que era Virgen sagrada, y por eso respondió
a Gabriel: «Tu singular mensaje se muestra incomprensible a mi
alma, pues anuncias un parto de virginal seno, exclamando:
¡Aleluya!»
Aleluya, aleluya, aleluya!

3. Ansiaba la Virgen comprender el misterio, y preguntaba al
Mensajero divino: «¿Podrá mi seno virginal dar a luz un hijo?
¡Dímelo!». Y aquél, reverente, aclamándola, así respondió:
Ave, presagio de excelsos designios,
Ave, Tú prueba de arcano misterio,
Ave, prodigio primero de Cristo,
Ave, compendio de toda verdad.
Ave, oh escala celeste que baja el Eterno,
Ave, oh puente que llevas los hombres al Cielo,
Ave, de coros celestes cantado portento,
Ave, oh azote que ahuyenta a la horda infernal.
Ave, la Luz inefable has portado,
Ave, Tú el «modo» a nadie has contado,
Ave, la ciencia de sabios trasciendes,
Ave, Tú enciendes al fiel corazón.
¡Ave, Virgen y esposa!

4. La Virtud del Altísimo cubrió con su sombra e hizo Madre a la
Virgen que no conocía varón: aquel seno, hecho fecundo desde lo
Alto, se convirtió en campo ubérrimo para todos los que quieren
alcanzar la salvación, cantando de esta manera: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

5. Con el Señor en su seno, presurosa, María subió a la
montaña y habló con Isabel. El pequeño Juan, en el vientre de su
madre, oyó el virginal saludo y exultó; saltando de gozo, cantaba a
la Madre de Dios:
Ave, sarmiento del más santo Brote,
Ave, renuevo de un Fruto sin mancha,
Ave, das vida al Autor de la vida,
Ave, cultivas a tu Agricultor.
Ave, Tú campo que muestras las más ricas gracias,
Ave, Tú mesa que ofreces los dones mejores,
Ave, un pronto refugio a los fieles preparas,
Ave, un pasto agradable Tú haces brotar.
Ave, Tú incienso agradable de súplicas,
Ave, del mundo suave perdón,
Ave, clemencia de Dios con el hombre,
Ave, confianza del hombre con Dios.
¡Ave, Virgen y Esposa!

6. Con el corazón turbado y encontrados pensamientos, el sabio
José se agitaba en la duda; admirándote intacta, sospecha
esponsales secretos, oh Inmaculada! Y cuando te supo Madre por
obra de Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
7. Los pastores oyeron los coros de los ángeles que cantaban a
Cristo, bajado entre nosotros. Corriendo a ver al Pastor, lo
contemplan como cordero inocente, que se nutre al pecho de la
Virgen, y cantan así:
Ave, Tú Madre del Pastor-Cordero,
Ave, recinto del rebaño fiel,
Ave, defensa de fieras malignas,
Ave, guardiana de la eternidad.
Ave, por ti con la tierra exultan los cielos,
Ave, por ti con los cielos se goza la tierra,
Ave, voz eres perenne de Apóstoles santos,
Ave, de Mártires fuertes invicto valor.
Ave, potente sustento de fe,
Ave, de gracia esplendente pendón,
Ave, por ti fue expoliado el infierno,
Ave, por ti nos vestimos de honor.
¡Ave, Virgen y Esposa!

8. Observando la estrella que guiaba al Eterno, los Magos
siguieron su fulgor. Fue luminaria segura para ir en busca del
Poderoso, del Señor. Y alcanzando al Dios inalcanzable, lo
aclaman felices: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

9. Los Magos contemplaron en los brazos maternos al Sumo
Hacedor del hombre. Sabiendo que era el Señor, aunque bajo la
apariencia de siervo, premurosos le ofrecieron sus dones, diciendo
a la Madre bienaventurada:
Ave, oh Madre del Astro perenne,
Ave, aurora del místico día,
Ave, las fraguas de errores Tú apagas,
Ave, conduces con tu brillo a Dios.
Ave, al odioso tirano arrojaste del trono,
Ave, Tú a Cristo nos das, clemente Señor,
Ave, rescate Tú eres de ritos nefandos,
Ave, Tú eres quien salvas del cieno opresor.
Ave, Tú el culto del fuego destruyes,
Ave, Tú extingues la llama del vicio,
Ave, Tú enseñas la ciencia al creyente,
Ave, Tú gozo de todas las gentes.
¡Ave, Virgen y Esposa!

10. Pregoneros de Dios fueron los Magos en el camino de
vuelta. Cumplieron tu vaticinio y te predicaban, oh Cristo, a todos,
sin preocuparse de Herodes, el necio, que era incapaz de cantar:
¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

11. Iluminando Egipto con el esplendor de la verdad, arrojaste
las tinieblas del error, porque los ídolos de entonces, Señor,
debilitados por la fuerza divina, cayeron. Y los hombres, salvados,
aclamaban a la Madre de Dios:
Ave, desquite del género humano,
Ave, derrota del reino infernal,
Ave, Tú aplastas mentiras y errores,
Ave, Tú muestras la gran falsedad.
Ave, Tú mar que devoras al gran Faraón,
Ave, Tú roca que manas el Agua de Vida,
Ave, columna de fuego que guías de noche,
Ave, refugio del mundo cual nube sin par.
Ave, dadora del maná celeste,
Ave, nodriza de los gozos santos,
Ave, Tú místico hogar prometido,
Ave, de leche y de miel manantial.
¡Ave, Virgen y Esposa!

12. El viejo e inspirado Simeón estaba a punto de dejar este
mundo engañoso. Fuiste dado a él como párvulo, pero en ti
reconoció al perfecto Señor; y estupefacto, admirando la divina
Sabiduría, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM

EXHORTACIÓN APOSTÓLICAEVANGELII GAUDIUMDEL SANTO PADRE
FRANCISCO
A LOS OBISPOS
A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A LOS FIELES LAICOS
SOBRE
EL ANUNCIO DEL EVANGELIO
EN EL MUNDO ACTUAL
 

sábado, 30 de noviembre de 2013

Carta Pastoral Adviento 2013 del Obispo de Jaén

“Preparemos la Navidad cristiana”

     Queridos fieles diocesanos:

     1. El próximo domingo, 1 de diciembre, comienza el Adviento y, con él, un nuevo Año Litúrgico.

     Los cristianos dedicamos, todos los años, seis semanas para celebrar la manifestación salvadora de Dios. En el centro estará siempre la Noche de la Navidad.   Lo anterior: preparación. Después: Contemplación. Adviento. Navidad y Epifanía vienen a significar: venida, nacimiento, manifestación.

     El Dios que quiso ser “Dios-con-nosotros” entró en nuestra historia hace dos mil años, en Belén, pero esta venida se actualiza sacramentalmente, cada año, durante este tiempo litúrgico. Es tiempo de gracia y profundización en nuestra vocación cristiana, desde la fe, esperanza y caridad.

     La dimensión del Adviento queda magistralmente expuesta en una Carta Pastoral de San Carlos Borromeo, en que leemos: “Así como vino una sola vez en carne, si quitamos por nuestra parte todo obstáculo, a cualquier hora y en cualquier momento está dispuesto a venir de nuevo a nosotros habitando espiritualmente en nuestro interior con abundancia de gracia” (Cartas Pastorales:Acta Ecclesia Mediolensis, tomo II, Lyon 1683, 916-917).

     2. Nuestra Madre la Iglesia a través de la liturgia del Adviento nos invita a detenernos, en silencio, para captar “la visita de Dios”. Él entra en nuestras vidas si le abrimos interiormente. Desde el recogimiento tendríamos que escribir en estos días como “un diario interior de su amor” al comprobar sus mil gestos de amor y de atención para con nosotros. Podremos comprobar que Dios está, en nuestro interior, que no se ha retirado del mundo, que no nos ha dejado solos. Caer en la cuenta de que Él nos visita de múltiples maneras.

     Esta cercanía de Dios es la fuente de donde brota luego la verdadera alegría de la Navidad. Ahí nace la paz interior, como don de Dios. En este sentido les exhortaba san Pablo a los Filipenses: “Estad alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Flp 4, 4).

     Durante este tiempo podremos comprobar cómo la Iglesia nos lleva de su mano y nos conduce, por medio de la Liturgia, por este camino entre la presencia de Dios y la espera de lo eterno. Vivimos el presente en el que podremos comprobar, gracias a la luz de la fe, que están a nuestro alcance los dones de Dios y que les proyectamos hacia el futuro, un futuro lleno de esperanzas.

   3. Son días, por tanto, de espera. Una ocasión más, nueva y propicia, para nuestra salvación. En la vida siempre estamos esperando. El niño espera crecer; el adulto busca su realización y éxito; en la edad avanzada se añora el descanso. Pero en nuestro interior la voz de Dios nos dice que esta esperanza es poca para el creyente.

     Jesús explicó esta verdad misteriosa con varias parábolas: en la narración de los siervos invitados a esperar el regreso de su dueño; en la parábola de las vírgenes que esperan al esposos; o en la de la siembra y la siega. Es ese final el que anhela nuestro corazón: el encuentro con Dios, la llegada del esposo, recoger los frutos que hemos sembrado.

     El Adviento debe despertar en nuestras vidas ese verdadero sentido de la espera, volviendo nuestros ojos al misterio de Cristo, el Mesías esperado durante muchos siglos, que nació en la pobreza de Belén y que continúa naciendo para nosotros.

     4. Nos decía san Carlos Borromeo que, en esta espera, hemos de quitar por nuestra parte “todo obstáculo”.

     Como humanos que somos vivimos simultáneamente de forma inseparable una dimensión espiritual y otra corporal. Somos parte de este mundo y estamos vinculados a sus limitaciones y planteamientos materiales pero, al mismo tiempo, estamos también abiertos incluso a dialogar con Dios y a acogerlo en nosotros.

     Deberíamos preguntarnos, por eso, en este Adviento: ¿Cuáles son los obstáculos que he de hacer desaparecer para recibir en mi vida la visita de Dios en la próxima Navidad? ¿Qué programa he de trazarme durante este tiempo en mi doble dimensión: espiritual y corporal?

     Posiblemente: crecer en esperanza y caridad después del recorrido que hemos hecho en el Año de la fe.

     Afianzarnos en que nuestra esperanza no carece de fundamento, sino que se apoya en un acontecimiento que se sitúa en la historia y, al mismo tiempo, supera a esta historia: Jesús de Nazaret. “Dios de Dios, luz de luz”, como profesamos en el Credo.

     Vivir el amor de Dios en el prójimo, porque si vamos a poner nuestra mano en la suya, si Él nos ilumina con la luz de su Palabra y el Pan de la Eucaristía, si hemos experimentado su amor, debemos poner también nuestra mano en los hermanos. Espontáneamente nuestro corazón se inclinará hacia los más necesitados porque son los más cercanos y parecidos al Niño de Belén y a la sagrada familia del portal

     Que María, Madre del Adviento, nos acompañe en este camino.

     Con mi afecto en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén

Gran Recogida de Alimentos por el Banco de Alimentos

 
Durante los días
 
29 y 30 de noviembre de 2013
 
todos los Banco de Alimentos de España va a realizar la
 
GRAN RECOGIDA DE ALIMENTOS
 
Contra el hambre y el despilfarro
 
#yotambiéncomparto
 
 

Los Bancos de Alimentos consiguieron ayudar en el año 2012 a más de 1 millón de personas necesitadas en España.
Con los mismos objetivos y necesidades, los Bancos de Alimentos esperan recoger en esta Gran Recogida unas 10.000 toneladas de alimentos que serán distribuidos entre organizaciones caritativas y de ayuda social reconocidas oficialmente.
Para organizar la Gran Recogida se necesitan muchas manos y para ello se han comprometido más de 60.000 voluntarios por toda España.
Su objetivo es que todos nos ayudemos a todos y podamos conseguir que nadie pase hambre y que reduzcamos el despilfarro de alimentos.
 
 
 

sábado, 23 de noviembre de 2013

Ven y Verás

JORNADA VOCACIONAL


Durante los días 6, 7 y 8 de diciembre de este 2013, en el convento de Santo Tomás, en Sevilla, realizaremos una experiencia vocacional: "VEN Y VERÁS".
Esta jornada está dirigida a aquellos jóvenes que quieren conocernos más, compartir nuestra vida dominicana y discernir su vocación. Son unos días para estar juntos en un convento de frailes para observar, descubrir, orar, escuchar la vida y acoger el testimonio de algunos dominicos, a la vez que preguntarse por el plan de Dios para cada uno de nosotros.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

You can help the Dominican Province of the Philippnes

You can help the Dominican Province of the Philippnes:
 
 
For cash donations you may send to Account Name: Dominican Province of the Philippines, Incorporated, Account Number (Dollar Account): 0214 0218 89, swift code BOPIPHMM, Bank of the Philippine Island, #1 Biak-na-Bato St., corner Quezon Avenue, QC 1114 (bank address).
 
Please let me know if you have deposited some amount so we can verify the receipt of your donations.
 
Thank you.
 
Let us keep in touch, and pray for one another.
 
fr. Christopher Jeffrey Aytona OP

AYUDA A FILIPINAS Campaña de Emergencia

SECUELA DE MUERTE Y DE SUFRIMIENTO TRAS EL TIFÓN HAIYAN, EN FILIPINAS
 

Una vez más la naturaleza ha actuado como madrastra más que como madre. El rastro de muerte y de sufrimiento que ha dejado EL TIFÓN HAIYAN a su paso por FILIPINAS es impresionante. Los medios de comunicación se han hecho eco y las ONGD se están movilizando para acudir en ayuda de los afectados. Las que tienen más medios y posibilidades lo hacen de manera inmediata (enviando en este momento agua y saneamiento seguros, refugio y alimentos). Algunas de estas, como Acción contra el Hambre, narran que existen dificultades de acceso de la ayuda a las zonas más golpeadas y que está siendo realmente complicado: “Hay un colapso de comunicaciones que nos impiden contactar con los técnicos de Acción contra el Hambre-Filipinas que ya están en la zona”, explica desde Manila Kristine Calleja, responsable de advocacy y comunicación de Acción contra el Hambre. El Director de Acción contra el Hambre en el país, Javad Amoozegar, informa de que los vuelos a Tacloban están siendo cancelados continuamente, impidiendo la llegada de las organizaciones internacionales: “Está siendo además imposible contactar telefónicamente con nuestros socios locales en la zona”.
Desde Acción Verapaz queremos hacernos eco de la magnitud de la tragedia. De manera inmediata lo hacemos llevando la noticia a nuestra red de socios y colaboradores, para que todos tomemos conciencia de la terrible situación en la que están inmersos millones de personas y pidiendo a apoyo para las organizaciones que están actuando de manera inmediata.
Pero, a medio y largo plazo, que es donde está a nuestro alcance actuar, queremos movilizarnos y movilizar a nuestra red de socios y colaboradores. Por eso, queremos que esta noticia sirva ya de lanzamiento de una campaña para solicitar fondos con los que poder ayudar a remediar las necesidades que, cuando pase el boom de la noticia, serán siendo acuciantes para los millones de afectados.
El compromiso al lanzar esta campaña como siempre es éste: Primero, buscar una contraparte o entidad fiable a través de la que canalizar las ayudas que recibamos. Nos hemos puesto en contacto con las Dominicas de la Anunciata, que tienen comunidades en Filipinas. Segundo, mandar el 100% de los fondos recibidos a su destino para responder a las necesidades de la población afectada. Y, tercero, informar en la página web y en los Boletines Verapaz de lo que vayamos haciendo, gracias a vuestro apoyo.  
 
Si estáis interesados en participar en la campaña podéis hacer vuestros ingresos en el Banco Popular, a este número de cuenta: 0075/0001/87/0606358033, indicando: ‘Ayuda a Filipinas’.
 
 

(fuente: www.accionverapaz.org)

domingo, 27 de octubre de 2013

Asamblea Provincial de Laicos de la Provincia de Bética



Asamblea Provincial de Laicos Dominicos de la Provincia de Bética
Scala Coeli (Córdoba)
26-octubre-2013
 
El sábado 26 de octubre de 2013 fuimos convocados todos los laicos dominicos de la Provincia de Bética a la Asamblea Provincial anual en el convento de Santo Domingo de Scala Coeli (Córdoba). A ella asistimos hermanos y hermanas de todas las Fraternidades: Alcalá la Real (Jaén), Almagro (Ciudad Real), Almería, Baena (Córdoba), Bormujos (Sevilla), Córdoba, Granada, Huéscar (Granada), Jaén, Málaga, Motril (Granada), Murcia, Sevilla y Torredonjimeno (Jaén). Entre todos, aunque la agenda se presentaba abundante y apretada, aunamos espíritu y disposición para que en convivencia obtuviésemos los máximos frutos.

La mañana comenzó con una oración dirigida a Dios Trinidad. Seguidamente nos encomendamos a Ntra. Madre la Stma. Virgen del Rosario y a Ntro. P. Sto. Domingo de Guzmán y se hizo una mención especial del Bto. Posadas, del cual se conmemora el 300 Aniversario de su muerte. Concluida la oración, el Presidente Provincial -Cristóbal Arellano, OP- tomó la palabra dirigiendo un saludo y bienvenida. El Promotor Provincial -fray José Antonio Segovia, OP-, reelegido nuevamente por el Capítulo Provincial de Frailes de Bética, compartió su sueño respecto a los laicos dominicos: «Tened caridad, conservad la humildad y poseed la pobreza voluntaria.» Su sueño no era más que el testamento espiritual de Ntro. P. Sto. Domingo dejado a todos sus hijos en herencia; testamento que nos hace mayores de edad y responsables en/de la Orden y de la Predicación del Evangelio.

Tras estas palabras, comenzaba el trabajo del día con la exposición de fray Francisco Rodríguez Fassio, OP -Definidor Capitular por Bética- sobre el Capítulo General de la Orden de Predicadores de Trogir (Croacia) y su repercusión en la Orden, en general y, en particular, en los laicos dominicos. En un Capítulo General se tiene la percepción de que LA ORDEN DE PREDICADORES ESTÁ VIVA Y ESTÁ CRECIENDO. Como dijo el Papa Francisco, en la JMJ en Brasil, «hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece»; y es que, quizá por los trabajos diarios y los problemas cotidianos locales y particulares, no es conveniente tomar al todo por la parte porque se corre el riesgo de perder información y caer en el engaño y en el desánimo.

El Cap. Gral. de Trogir (2013) es un Capítulo que está entre el Cap. Gral. de Roma (2010) -que tuvo un carácter de reestructuración- y el próximo de Bolonia (2016) –que estará marcado por un carácter jubilar-. Precisamente por sentirse como intermedio, Trogir nos ha dado la visión de presente. Nos ha permitido ver que la reestructuración de Roma no era para otra cosa que para saber verdaderamente dónde tenemos que estar presentes: sitios, maneras, interlocutores…; y que Bolonia proporcionará el Jubileo Dominicano de llevar 800 Años al servicio de la Palabra de Dios a través de la Santa Predicación. Este Cap. Gral. nos hará dar un paso hacia atrás para impulsar la carrera hacia delante -como atletas de la fe- teniendo en cuenta: una memoria agradecida a Dios y a la Historia de la Orden y la constante pregunta de cómo seguir predicando hoy.

Trogir, por otro lado, hace una referencia indirecta a los laicos dominicos. Indirecta porque no dedica un trabajo de comisión en concreto; e indirecta, también, porque ha integrado en una sola misión la de laicos, monjas y frailes: LA ORDEN SOMO TODOS Y PARA TODOS. Los Capitulares constataron que los laicos dominicos no queremos ser considerados solamente como destinatarios de la evangelización de los frailes, sino que también queremos -porque debemos y podemos- ser sujetos activos de la Evangelización. De este modo se obtienen los OBJETIVOS de unión en la Orden y de toma de conciencia de los nuevos foros de predicación como son la vulnerabilidad (víctimas de nuestro mundo), la búsqueda de sentido (la vida, la vocación, la profesión…) y la predicación de Jesucristo (¿cómo llegar a los que no están entre nosotros? ¿cómo llegar a los que no sienten ganas por estar entre nosotros?). Para la consecución de estos objetivos, se propusieron como MEDIOS la formación y la comunidad. La formación, tanto inicial como permanente, para el dominico es una atmósfera; el hábitat del continuo discípulo. Además, respecto a la formación, hay que apostar por la formación de formadores. Éstos tienen que estar preparados para poder atender las necesidades de los formandos según objetivos, contenidos, competencias y misión de la Orden y de la Iglesia. Por su parte, la comunidad se comprende como el primer lugar de predicación. La Domus Praedicationis se convierte en fuente humana de la predicación y de adquisición de las habilidades de relación con los demás. Para el estudio y oración de todo lo dicho, el Cap. Gral. de Trogir nos ofrece su prólogo cuyo espíritu es ¿QUÉ ES SER DOMINICO HOY? ¿PARA QUÉ SER DOMINICOS HOY? Ser dominico es acoger con amor humano el gran don que Dios nos da por amor a través de la vocación de la predicación del Evangelio de la Gracia y de la Salvación vivida en comunidad y destinada a los necesitados.

Por último, a la luz de las palabras del Promotor Provincial y de la exposición del Definidor Capitular, las Fraternidades compartieron cómo es su vida en su localidad y cómo desarrollan su predicación. Las distintas intervenciones sirvieron como preámbulo para la actividad de la tarde, la cual se desarrolló en grupos de trabajo de Apostolado y Acción Social, Estudio y Oración, Medios de Comunicación y, por primera vez, Asistentes Religiosos Locales. En sendos grupos se evaluaron las actividades que se vienen haciendo al respecto y se concretaron necesidades para seguir mejorando; todo fue posteriormente expuesto en la puesta en común en Asamblea para poder ser oído por todos y por los miembros del Consejo Provincial -que se reuniría al final de la tarde-.


La Asamblea, que también presentó el Nuevo Directorio Nacional de la Fraternidad Laical de Santo Domingo en España, concluyó con la gran noticia de la visita para primavera del Maestro de la Orden de Predicadores fray Bruno Cadoré.


domingo, 13 de octubre de 2013

Mártires del Siglo XX


 


En total, el domingo 13 del próximo mes de octubre, serán beatificados en Tarragona 522 mártires. Hacemos pública a continuación la lista general definitiva (por orden alfabético de las diócesis de las causas y por estado eclesial). El Papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a los decretos, correspondientes a mártires del siglo XX en España, que suman 42 mártires más.


Entre todos ellos se encuentran dos dominicos:


  Fray José María González Solís O.P.
Fray Raimundo Joaquín Castaño GonzálezSacerdote de la Orden de Santo Domingo, nació en Santibáñez de Murias (Aller – Asturias), el 15 de enero de 1877. Fue bautizado el mismo día en la iglesia parroquial de Santa María. Ingresó en el noviciado dominicano de Corias (Asturias) el 2 de enero de 1893, y realizó la profesión religiosa el 3 de enero del año siguiente. Recibió el presbiterado en la iglesia de San Esteban de Salamanca el 10 de marzo de 1900.
Fue destinado al colegio de San José de Vergara (Guipúzcoa), donde impartió disciplinas especialmente del área de las matemáticas, todo ello durante diez años. En 1911 estuvo en el Santuario mariano de Nuestra Señora de Montesclaros (Santander), y en 1912 fue Capellán de las monjas Dominicas de San Sebastián (Guipúzcoa).
A partir de 1913 volvió a la enseñanza en el colegio dominicano de Segovia. El 6 de abril de 1920 lo eligieron Prior del convento de San José de Padrón (La Coruña), no lejos de Santiago de Compostela. Este convento contaba con unos veinte religiosos. Los sacerdotes estaban dedicados al ministerio pastoral, en su espaciosa iglesia, y por diferentes zonas de Galicia. Dirigió la asociación de la «Adoración Nocturna» y la congregación de «Hijas de María».
En 1923 lo destinaron al convento de San Pablo de Valladolid, y fue también profesor de asignaturas de su especialidad. En abril de 1925 lo eligieron Prior de San Esteban de Salamanca. Sin embargo, el capítulo provincial de 1926 lo nombró Ecónomo de la Provincia, con residencia en Madrid. En este cargo permaneció hasta el final de sus días. Estuvo en la Vicaría de las monjas de Santa Catalina, en la calle Mesón de Paredes y, de ordinario, en el convento de Santo Domingo el Real, en la calle Claudio Coello, del que fue Superior. Finalmente, en de Nuestra Señora de Atocha, siempre en la capital de España, donde se hallaba asignado y desempeñaba el oficio de subprior a la hora de la muerte.
Vivió intensamente su consagración religiosa. Era alto de estatura, muy ordenado en su vida de oración y trabajo, cuidadoso en la preparación y acción de gracias de la Eucaristía. Lo recordaron como un hombre sencillo, agradable y muy piadoso. Se dedicaba a sus ocupaciones, y hablaba solo lo necesario. En la prisión no se daba descanso cuando se trataba de la asistencia espiritual a sus hermanos.

Fray Raimundo Joaquín Castaño González O.P.

Fray Raimundo Joaquín Castaño GonzálezSacerdote de la Orden Dominicana. Nació el 20 de agosto de 1865 en el barrio de Oñón, de la villa de Mieres, en el Principado de Asturias (España), y el mismo día en que recibió el regalo de la vida fue agraciado con el don del bautismo. Brilló desde la infancia por su buena disposición e ingenio despierto, que comenzó a cultivar en una escuela de la ciudad de Oviedo. Pronto dirigió sus pasos hacia el seminario diocesano, que se hallaba entonces en el antiguo convento de Santo Domingo.
Completados los estudios humanísticos, pidió el ingreso en el noviciado Dominicano de Corias, en la misma región de Asturias. Transcurrido el año de noviciado hizo la profesión religiosa el 5 de noviembre de 1881. Después estudió filosofía y teología y, ordenado ya de diácono, lo enviaron al colegio de San José de Vergara (Guipúzcoa). Formando parte de esta comunidad educativa fue aprobado para ordenarse de presbítero el 14 de septiembre de 1889. Recibió, en efecto, el presbiterado el 21 de septiembre de 1889 en el oratorio del palacio episcopal de Vitoria, de manos del prelado diocesano Mons. Mariano Miguel Gómez. En septiembre de 1890 lo autorizaron también para que realizara el primer examen de confesor, y lo verificara en el «venerable» convento de San Román de Tolosa (Francia).
Bien dotado para la enseñanza permaneció un tiempo en el mencionado colegio de Vergara con generosa entrega a la educación de la juventud. Después lo enviaron al convento de San Pablo de Palencia para que se dedicara a la predicación, vocación que sentía muy viva.
Restaurada la provincia de Andalucía o Bética en 1897 dio su nombre para la misma y pasó a Zafra (Badajoz). Allí se hallaba en 1898 como integrante de la casa de formación, que comprendía unos 60 miembros, tal como escribía él mismo al Socio del Maestro de la Orden, fray Jerónimo Coderch. Por entonces desempeñaba asimismo el cargo de Secretario del Prior provincial, fray Paulino Álvarez. Fue de igual modo Ecónomo o Síndico de la nueva Provincia. En 1900 poseía ya el título de Lector, que le facultaba para la enseñanza en los centros de estudios superiores de la Orden.
En 1902 estaba en el convento de Cuevas de Vera (Almería), adscrito al colegio de Nuestra Señora del Carmen, que regentaba la comunidad, y donde había enseñado con anterioridad el hoy Siervo de Dios fray Fernando de Pablos Fernández.
En nombre del Prior provincial recibió en 1903 para la Orden la iglesia de San Agustín de Córdoba. En 1905 pasó al convento de Santo Domingo de Almería, donde los religiosos atendían el Santuario de Nuestra Señora del Mar, patrona de la ciudad. En 1907 era Prior del convento de Santo Domingo de Jerez de la Frontera, que tenía unos diez religiosos de comunidad. Como Prior de este convento asistió al capítulo provincial que se celebró en abril de 1907. En él fue elegido Definidor e hizo de Actuario del mismo. Un año antes, el 11 de abril de 1906, había formalizado su transfiliación, de la Provincia de España, a la de Bética.
En 1907 fue nombrado Vice Regente del Estudio de Almagro, comunidad ya numerosa, con más de 50 profesos, y algunos niños formándose en la Escuela Apostólica. Comenzó a enseñar materias teológicas, Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia, principalmente. En este tan importante convento convivió con varios futuros mártires de la persecución religiosa en España, entre otros, los Siervos de Dios fray Ángel Marina, fray Natalio Camazón, fray Juan Aguilar, fray Fernando Pablos.
En vistas a la restauración de la provincia de Portugal fue enviado en 1910 con otros dos hermanos a Viana do Castello, en el territorio de la antigua Provincia de Lusitania, bajo la autoridad de fray Domingo M. Fructuoso, Vicario general, y en comunicación con fray Maximino Llaneza, de la Provincia de España. El proyecto no pudo desarrollarse a causa de la revolución portuguesa.
Al año siguiente, sin embargo, pasó al Santuario de Nuestra Señora de las Caldas de Besaya (Santander), reintegrándose así a su Provincia de origen, que era la de España. En 1915 formaba parte de la comunidad de San Pablo de Valladolid, donde estuvo hasta enero de 1922. Lo eligieron entonces Prior de San Pablo de Palencia. Volvía por segunda vez a aquel convento. En este mismo año, 1922, le otorgaron el título de Predicador general, y le nombraron Cronista de la provincia.
En 1927 moraba en el convento de Nuestra Señora de Atocha, en Madrid, y al año siguiente en la Vicaria del monasterio de Santa Catalina, en la calle Mesón de Paredes, asimismo en la capital de España, donde por un tiempo coincidió con fray José María González Solís. Recibió el encargo de gestionar asuntos de la Provincia ante la curia diocesana de Madrid.
En 1930 era conventual de Santo Domingo de Oviedo, en cuyo recinto, como se ha dicho, realizó en su niñez estudios propios del Seminario sacerdotal. En 1932 fue nombrado Vicario de las monjas Dominicas de Quejana (Álava). Continuó allí hasta su apresamiento, asignado primero al convento de Oviedo y, finalmente, al de San Esteban de Salamanca.
Poseía grandes cualidades para el apostolado y las desarrolló en forma de misiones populares, ejercicios espirituales y otras formas de predicación por numerosas regiones de España. Su ministerio, que proyectó con frecuencia hacia los sacerdotes, brotaba de la oración, el estudio, la vida regular y penitente. Acudían a él muchas personas de toda condición social en busca de dirección espiritual, y trató también a los reyes de España Alfonso XIII y a su esposa María Cristina. Se mostraba caritativo para con los pobres. Manifestaba su convicción de que «lo que se da por la puerta retorna por la ventana». Era afable en el trato, optimista, alegre, muy devoto de la Eucaristía, del Sagrado Corazón de Jesús y de la Santísima Virgen del Rosario. «Todo le cansaba, menos el Sagrario», solía decir.
Acostumbraba a rezar el Oficio divino delante del Santísimo Sacramento, gran parte del mismo arrodillado. Se preparaba durante una media hora para la Santa Misa y dedicaba, después, largo rato para la acción de gracias. Aseguran que antes de predicar se procuraba siempre un guión de los puntos que pretendía exponer. Confesaba a muchos sacerdotes y organizaba retiros espirituales para los mismos. Además de recitar él las tres partes del Rosario, rezaba una cuarta acompañado por personas del entorno de la Vicaría del susodicho monasterio de Quejana.
Era muy metódico y puntual. Gozaba de buena salud, y trabajaba mucho, sobre todo en la tarea de escribir. Editó un manual de oratoria sagrada orientado a formar buenos predicadores. Publicó sermones y una biografía de Santo Domingo. Tradujo del francés al castellano las Obras Completas de fray Henri Dominique Lacordaire, O.P.. Se publicaron dichas obras en Madrid, en la Editorial «Voluntad», y en la de «Bruno del Amo». Fue un luchador infatigable. Hablaba poco y oraba mucho, y se dedicaba a la traducción de libros con mucha intensidad. Lo observaban escribiendo sin descanso.

Hacía el martirio

Monasterio de las monjas Dominicas de QuejanaA la Vicaría de las monjas Dominicas de Quejana, donde ejercía su ministerio como Capellán fray Raimundo Castaño, llegó fray José Mª González Solís el 1 de julio de 1936. Pretendía reponerse de su delicada salud y predicar, después, los ejercicios espirituales del año a las religiosas. Desatada la persecución vivieron ambos serenos y en clima intensamente comunitario, hasta el 25 de agosto, en que los apresaron. Todavía el 15 de agosto de 1936, vigilado de cerca por milicianos descreídos y a pesar de la oposición de los mismos, predicó fray Raimundo Castaño con gran fervor sobre el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. Uno de aquellos escopeteros lo amenazó a continuación con matarle si hablaba de nuevo.
Detenidos, como queda dicho, el 25 de agosto los llevaron prisioneros a Bilbao y en esta ciudad los encarcelaron. Pero pocos días más tarde los condujeron al barco-prisión llamado «Cabo Quilates», que se hallaba anclado en la ría de Bilbao, entre Erandio y Baracaldo. Con verdadera saña los sometieron a malos tratos, humillaciones y burlas continuas. Quisieron obligar a los dos a que renegaran de su fe cristina y a que profirieran blasfemias. Se negaron con extraordinaria firmeza, con más énfasis si cabe fray José Mª G. Solís. Los dos soportaron todo con resignación, serenidad y alegría.
Algún compañero de prisión descubrió en fray Raimundo Castaño un alma pura y atrayente, incapaz no solo de hacer mal a nadie, pero ni tan siquiera de pensar que existiera alguien positivamente dispuesto a dañar a otro. Hasta que se lo prohibieron, rezaba las tres partes del Rosario con otros prisioneros. Luego lo hacía en voz baja con los que estaban cerca. Lo recordaban como persona sencilla y buena. Era la admiración de los compañeros de infortunio por sus dotes especiales. Uno de los presos comunes que hacía años que no se confesaba lo hizo con él, y después de su muerte lo vieron llorar como un niño.
Otro que estuvo asociado a fray Raimundo Castaño en la prisión, publicó en un periódico —veinte años después de los hechos— estas afirmaciones, llenas de emoción:
«A ti, Padre Castaño, debe mi alma su íntimo contacto con Dios. A ti se debe mi completa identificación con los misterios de la religión. A ti te debo el reafirmarme en mi fe, te debo el acrecentamiento de resignación cristiana a los designios de la divinidad. Con tu elevado espíritu, tu humildad inigualable, tu envidiable serenidad, ejemplar conducta, modestia y resignación, fuiste quien en la bodega número 3 infiltró la santidad hasta en los presos comunes, que para mayor vejamen hicieron convivir con nosotros las amargas horas del barco “Cabo Quilates”. Más de uno, convirtiéndose, recibió de ti la absolución en el santo sacramento de la confesión. Tú que repartiste el lecho y abrigo, también el pan en los continuados días de forzoso ayuno, tú que sin una lamentación o queja, soportaste siempre con la frente alta y la mirada puesta en lo Alto los mayores insultos, las más procaces injurias y las más soeces actitudes con que te “distinguían” los milicianos».
Buque Cabo QuilatesEn la noche del 2 al 3 de octubre de 1936 los hicieron subir a la cubierta del barco. Fray Raimundo ascendió con presteza, con las botas puestas, porque un instinto interior le impelía hacia la «liberación». Se iba a encontrar, efectivamente, con la «definitiva y plena».
En la cubierta del tristemente célebre «Cabo Quilates» fueron fusilados poco después de las 10 de la noche. Se sabe que algunos de los fusilados en esta ocasión quedaron malheridos, porque determinados compañeros de cautiverio oyeron, no solo las descargas de las armas de fuego, sino también los lamentos consiguientes, hasta que a los que gemían los remataron alrededor de las tres de la madrugada.
Lugar de enterramiento
Los testigos del martirio afirmaron que los cuerpos de los mártires fueron trasladados al cementerio municipal de Santurce. Posteriormente, en concreto el 12 de noviembre de 1938, los restos de fr. Raimundo Joaquín Castañofueron trasladados desde el Cementerio de Santurce al de Vista Alegre de Bilbao, a la Cripta Mausoleo, ocupando desde entonces hasta el presente el nicho 121. También se trasladaron a Vista alegre los restos mortales de fr. José Mª González Solís. Pero este traslado se efectuó el 18 de noviembre de ese mismo año 1938. Estos restos ocupan el nicho 265 en la Cripta del Mausoleo del cementerio bilbaino.
En el año 1996, fr. Nicanor Maíllo y fr. Felipe Mª Castro pudieron localizar dos lápidas que dan fe de estar enterrados allí los restos de los dos mártires. El nicho 121, donde está enterrado fr. Raimundo, está situado al inicio de la Cripta, parte izquierda, fila 8 vertical nicho 2º, comenzando a contar desde arriba. El nicho 265, donde está enterrado fr. José Mª González, se encuentra al inicio de la Cripta, parte izquierda, fial 4, nicho 4, vertical comenzando a contar desde arriba. Así consta en dos documentos del Instituto Municipal de Funerarias y Enterramientos de Bilbao.


SEMILLAS DE PAZ, Himno en honor a los Mártires del siglo XX en España


 

COMO LOS MÁRTIRES




HIMNO DE LA BEATIFICACIÓN