Mostrando entradas con la etiqueta dulce nombre de jesus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dulce nombre de jesus. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de enero de 2014

Dulcísimo Nombre de Jesús

 

El amor que sintieron ya los cristianos de los primeros siglos hacia el nombre del Señor Jesús, Salvador, según nos consta por los escritores apostólicos y por la tradición, y que no sólo informó sus vidas sino que los llevó hasta confesar públicamente su fe y padecer el martirio por esta causa, fue adquiriendo un mayor desarrollo con el correr de los tiempos. En la tradición de la Iglesia oriental se
desarrolló en íntima relación con la espiritualidad monástica llamada «hesicástica » (contemplación imperturbable). En occidente, en cambio, la devoción al nombre de Jesús se presenta bajo determinadas formas de devoción popular y en conexión siempre con el ciclo de las celebraciones de la Navidad. A partir del siglo XII adquirió gran auge por el influjo sobretodo de los monasterios en donde esta devoción tuvo una característica especial en su fervor, cuyo insigne testimonio es el himno, o «magna iubilátio», Iesu, dulcis memória, llegado hasta nosotros.

En nuestra Orden ya desde sus orígenes se enumeran muchos hermanos que profesaron amor muy particular al «dulcísimo nombre del Salvador». Esto se comprueba en que el papa Gregorio X, poco después de la celebración del segundo concilio de Lyon (1274), encomendó a los frailes Predicadores la promoción de la alabanza y veneración del santísimo nombre de Jesús, siendo el beato Juan de Vercelli (t 1283), Maestro entonces de la Orden, uno de los que con más ardor se dedicó a esa promoción.

Esta dedicación apostólica se vio reforzada a la vez con nuevas formas de espiritualidad de los franciscanos y se incrementó en el s. XIV con preclaras formas de predicación y escritos espirituales entre los que se cuentan especialmente los del beato Enrique Seuze (1366), con la predicación de san Bernardino de Siena (1444) y al mismo tiempo con la difusión de las Hermandades del Santísimo Nombre: precisamente en la fundación de ellas nuestra Orden trabajó incansablemente a lo largo de los siglos por encargo de los Sumos Pontífices, especialmente a partir de Pío IV (1559-1565), juntamente con las cofradías del santo rosario.

A partir del siglo XIV se dan ya formularios litúrgicos propios, si bien solamente en siglos sucesivos pasan a la liturgia, y así, concretamente, los franciscanos lo harán en el año 1530; a finales del siglo XVII los dominicos; en el calendario romano para toda la Iglesia en 1721 ya existía en la liturgia la celebración de la Circuncisión del Señor (día 1° de enero), en la cual se aludía principalmente a la imposición del nombre de Jesús. Últimamente en el nuevo misal romano esta festividad cedió el puesto a la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la cual se conmemora también de modo principalísimo la imposición del nombre de Jesús (CR, n. 35).

Asimismo se da en el misal romano actual la misa votiva del santísimo nombre de Jesús. A ella corresponde, pues, el presente Oficio votivo, que puede usarse « ad libitum » (OGLH, nn. 244-245), especialmente para la celebración del propio patrono o del título de la iglesia.
 
(Breviario de la Orden de Predicadores, p. 1214.)

lunes, 6 de mayo de 2013

Profesiones Solemnes Laicales en la Fraternidad de Jaén



Reseña de las Profesiones Solemnes Laicales

Fraternidad Laical de Santo Domingo del “Dulce Nombre de Jesús”
Jaén, 4 de mayo de 2013
Mtrio. Purísima Concepción – MM. Dominicas

Un año más, las hermanas contemplativas del monasterio de la Purísima Concepción, en Jaén, ejercieron de anfitrionas de una de las fiestas más entrañables que tiene la Orden: la Fiesta de la Rosa en honor de la Santísima Virgen María, Nuestra Madre del Rosario. Toda la Familia Dominicana presente en la ciudad del Santo Reino y aquellas personas que cotidianamente se acercan a nuestras casas de predicación pudimos compartir la alegría de sentirnos hijos de Dios y de María en el día de la madre.

Pero no fue como un año más. En esta ocasión, en una iglesia presidida por la imagen de Ntra. Madre la Virgen del Rosario, rodeada por Ntro. P. Sto. Domingo y Sta. Catalina de Siena, y henchida de rosas, la Fraternidad Laical de Santo Domingo tenía la gran dicha de que tres de sus hermanos hacían las promesas solemnes. Isabel Mª, Isabel y Juan Jesús manifestaron públicamente ante fray Francisco Rodríguez Fassio -vicario del Promotor Provincial de las Fraternidades de Bética- y Cristóbal Arellano -Presidente Provincial de las Fraternidades de Bética- que querían vivir su fe cristiana durante toda la vida según la vivió Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán. Fue emotivo el sentimiento y el apoyo que mostraron con su presencia las Fraternidades de Torredonjimeno y Córdoba, además de las oraciones y felicitaciones de las Fraternidades de Bética y algunas de España que conocieron de la noticia y del Promotor General del Laicado fr. David Kammler; asimismo, fraternal fue también el afecto mostrado por la Cofradía de la Virgen del Rosario y la Hermandad Dominicana de Ntro. Padre Jesús de la Piedad y María Stma. de la Estrella, ambas de Jaén y con sede en el monasterio.

Como colofón, previo a la bendición de las rosas ofrecidas en la eucaristía y la entrega de las mismas a los fieles asistentes, la Fraternidad de Jaén explicó por qué adoptaba el sobrenombre del “Dulce Nombre de Jesús” y la comunidad de hermanas contemplativas regalaba el uso de una pequeña imagen del Niño Jesús que lucía sobre el altar. El origen está en que, aunque el motivo de pasar a ser llamados Fraternidad Laical de Santo Domingo del “Dulce Nombre de Jesús” está muy contextualizado en nuestra sociedad de hoy, en la cual se vive una fuerte descreencia cristiana y una adulteración de la fe en Cristo, conllevando que los cristianos busquen fuera de su Casa lo que tienen dentro y que otros se pierdan en falaces filosofías, esta Fraternidad ha concretado su apostolado en la misión pontificia que el Papa Gregorio X, en 1274 -II Concilio de Lyón-, en su celo de luchar contra la blasfemia, encomienda a los Dominicos con la Bula Constitución Numperim: predicar el Santo Nombre de Dios promoviendo que los fieles vuelvan su corazón a Jesús. Esta misión se concreta aún más si puede en Jaén, ciudad relicario del Santo Rostro de Cristo.